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The Performative Male: ¿El Macho Alfa Ha Muerto o Solo Viste de Vintage?



The Performative Male: ¿El Macho Alfa Ha Muerto o Solo Viste de Vintage?

Matcha latte. Tote bag. Mocasines con calcetines. Jeans holgados. La prosa melancólica de Joan Didion. Si estas palabras conjuran una imagen específica en tu mente, probablemente has tenido un encuentro, ya sea digital o en persona, con el «performative male». Una vez más, la cultura pop redefine la masculinidad, dando a luz a un arquetipo que desafía al «macho alfa» de antaño. Esta nueva versión del hombre se presenta como una figura estéticamente cuidada, emocionalmente fluida y con gustos cuidadosamente alternativos. Pero, ¿es una evolución genuina hacia una masculinidad más sensible o, como sugieren algunos, una fachada curada que oscila peligrosamente entre la autenticidad y la apropiación?

La Anatomía del «Chavito Bien» Moderno

El término, popularizado en plataformas como TikTok, ha sido analizado por expertos en tendencias, como la investigadora Ekta Sinha, quien lo define como un hombre que «anhela ser percibido como tal, refinado, estéticamente cuidado y emocionalmente fluido». Este arquetipo ha perfeccionado un look que, irónicamente, busca parecer espontáneo. Se nutre de la moda vintage y la cultura indie, con prendas de segunda mano cuidadosamente seleccionadas y música de artistas emergentes que pocos conocen.

La estética del «performative male» es un manual de estilo por sí mismo:

  • El Café y el Croissant: La imagen por excelencia es la de un joven con audífonos de cable (un gesto retro y cool), sorbiendo un matcha latte en una cafetería de diseño minimalista, mientras lee un libro de autoras intelectuales como Joan Didion.
  • La Ropa: Los baggy jeans y los mocasines con calcetines blancos se han convertido en su uniforme no oficial. Son piezas que sugieren un desinterés por las tendencias pasajeras, pero que, en realidad, forman parte de un código de vestimenta altamente codificado.
  • Los Intereses: Más allá de la moda, sus pasiones son lo que lo distinguen. Hablan de la sanación espiritual, siguen los ciclos lunares y el horóscopo, y organizan pícnics con alimentos orgánicos. Se presentan como seres sensibles y conscientes, en sintonía con su lado emocional.

Es una fachada cuidadosamente curada, un híbrido entre lo extrovertido y lo moderado, que busca generar admiración y validación social.



¿Autenticidad o Apropiación? El Corazón de la Polémica

La pregunta más importante que rodea al «performative male» no es sobre su ropa o sus bebidas, sino sobre sus motivaciones. La principal crítica que enfrenta este arquetipo es la de la apropiación cultural, específicamente de la cultura queer y de la feminidad. Durante décadas, los hombres gays han sido pioneros en desafiar las nociones de la masculinidad tradicional, explorando la estética, la emocionalidad y la sensibilidad de maneras que la sociedad heteronormativa rechazaba.

Ahora, esta «liberación» emocional y estética ha sido adoptada por hombres heterosexuales, quienes la utilizan para ganar un capital social. La fluidez emocional, la admiración por las artes y la moda, y el gusto por la espiritualidad se convierten en herramientas para distinguirse, para ser percibidos como «diferentes» y, en última instancia, para atraer la atención.

La línea es fina. ¿Es esta una apropiación de la cultura para ganar valor y admiración, o simplemente el resultado de una sociedad que está aceptando formas más diversas de masculinidad? La respuesta no es sencilla, pero la polémica reside en el hecho de que, para muchos, la fachada es más importante que la sustancia. El «performative male» parece haber decodificado los elementos de la masculinidad no-tóxica para presentarlos como un producto, sin necesariamente comprometerse con la lucha y la vulnerabilidad que históricamente han acompañado a estas identidades.

De «Chavito Bien» a Fenómeno Global

El fenómeno del «performative male» es el síntoma de una sociedad que valora la imagen por encima de todo. En la era de las redes sociales, donde la identidad es una construcción pública, este arquetipo ha encontrado su terreno fértil. La estética y los intereses se convierten en un idioma, una forma de comunicar que eres «diferente» y «profundo» sin la necesidad de un compromiso genuino.

En su versión más inocente, el «performative male» es simplemente un reflejo de una nueva generación de hombres que están explorando su identidad de manera más libre. Sin embargo, en su forma más cínica, es una apropiación calculada de elementos que han sido históricamente marginados o ridiculizados, para convertirlos en un distintivo de la élite cultural. Es la versión renovada del «chavito bien» o «pijito» de toda la vida, pero con un toque de conciencia social que, en ocasiones, parece más un accesorio que una convicción real.


La Paradoja de la Masculinidad Moderna

Al final del día, el «performative male» es una paradoja. Representa un avance en la aceptación de una masculinidad más fluida, pero también subraya la constante tensión entre la autenticidad y la performance. El hecho de que un hombre pueda ser «refinado, estéticamente cuidado y emocionalmente fluido» es, en sí mismo, un signo de progreso.
Pero la pregunta persiste: ¿es su interés por el horóscopo y los baggy jeans una expresión de quién es, o una estrategia de marketing personal? En la era de la imagen, la diferencia entre ser y parecer se ha vuelto más borrosa que nunca. El «performative male» es el nuevo rostro de un dilema antiguo: la búsqueda de la autenticidad en un mundo de fachadas.



by Diurán Salazar

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