Anna Wintour: el viaje de la Londoner que conquistó Nueva York y reinventó Vogue

De Londres al mundo: la historia de la mujer más poderosa de la moda
Como editor de moda, escribir sobre Anna Wintour es, sin duda, un honor. Su historia es la crónica de una revolución silenciosa, del poder de la constancia, y de cómo una visión puede transformar para siempre la manera en que entendemos el estilo, el poder y la cultura visual. Tras 36 años al frente de Vogue América, Wintour se despide del cargo más influyente en la industria de la moda. Un anuncio que no solo cierra un capítulo histórico, sino que también abre una nueva era aún incierta.
Un legado con raíces británicas
Nacida en Londres en 1949, Anna Wintour fue hija del periodista y editor Charles Wintour, quien dirigió el Evening Standard y le inculcó desde pequeña la importancia del criterio editorial. A los 15 años ya tenía claro que su camino estaba en la moda, y aunque abandonó sus estudios, su determinación y sentido estético la impulsaron a comenzar una carrera que la llevaría de escaparates a escritorios ejecutivos.
Primeros pasos entre Nueva York y Londres
Comenzó como asistente en Harper’s & Queen en Londres antes de trasladarse a Nueva York, donde colaboró con publicaciones como Harper’s Bazaar y Savvy. Su estilo directo, perfeccionista y frío empezaba a hacerse notar. No era una periodista más. En 1983 entró en Condé Nast como directora creativa de Vogue, pero fue enviada como editora en jefe de British Vogue en 1986, cuando se pensaba que no encajaba con la versión estadounidense aún dirigida por Grace Mirabella.
House & Garden: el desastre que resultó ser clave
Durante una breve etapa en House & Garden, intentó reconvertir la publicación en una revista de lifestyle con moda incluida. Los cambios fueron tan radicales que causaron polémica interna, pero su estilo disruptivo no pasó desapercibido. En 1988, Condé Nast la coloca al frente de Vogue America con la misión de renovarla por completo. Y lo hizo.


Portadas que sacudieron la industria
Su primera portada para American Vogue en noviembre de 1988 marcó un hito: una modelo aparecía con unos vaqueros Guess de coste asequible combinados con una sudadera de Christian Lacroix valorada en 10.000 dólares. La imagen provocó un terremoto en la imprenta: nadie daba crédito a que la recién llegada Wintour desafiara así las normas editoriales. Fue solo el comienzo. Bajo su mando, Vogue abandonó la era de las supermodelos para abrazar celebridades como Madonna, Angelina y Amal, intercalando piezas de alta costura con elementos de moda urbana.
La MET Gala, series y cine
Wintour convirtió la Met Gala en el evento social más importante del año. Recaudó millones para el Costume Institute del MET, pero también impuso códigos de vestimenta, transformó la lista de invitados y convirtió la alfombra roja en pasarela global. Su figura inspiró el personaje de Miranda Priestly en El Diablo Viste de Prada, y aparece en múltiples documentales como The September Issue.
Una anécdota reveladora: cuando intentó trabajar con Andy Warhol en Interview Magazine, fue rechazada. Warhol consideró que era «demasiado seria para su universo excéntrico». Una ironía, considerando que hoy su poder es comparable al de cualquier artista pop icónico.


¿Quién viene después?
Con 75 años, Anna Wintour se retira del rol de editora en jefe, pero seguirá como consultora global de Condé Nast. Una figura que, aunque se aleja del día a día, continuará siendo una sombra poderosa en la industria. La gran incógnita ahora es quién la reemplazará. ¿Será alguien con su olfato para el poder cultural? ¿O alguien más diverso y alineado con los tiempos actuales?
Hablar de Anna Wintour es hablar de disciplina, de estética, de control, pero también de riesgo, de revolución silenciosa y de amor por la moda como lenguaje social. Como editor, escribir sobre ella es no solo un homenaje, sino un ejercicio de memoria cultural.
by Diurán Salazar